
El suicido entre aquellos que padecen serias discapacidades prácticamente no existen. Son las personas "normales" a su alrededor las que cosideran que su calidad de vida es inaceptable y las que desean su muerte, salvo raras excepciones, los que cometen suicido están deprimidos. La depresión clínica es por lo general una disfunción bioquímica que pude ser aliviada mediante tratamiento a base de fármacos. Más de la mitad de aquéllos que cometen suicidio han visitado a un médico el mes anterior, sus quejas más comunes son insomnio, falta de apetito, fatiga y otros síntomas típicos de depresión clínica. Desgraciadamente muchos médicos no diagnostican ni tratan una depresión latente. Generalmente los pacientes que tienen deseos de morir comparten estos sentimientos con personas de su entorno. Si después de consultar sus preocupaciones continúan sintiéndose de esa manera llegan a pedir el suicidio o lo cometen, dependerá mucho dela respuesta que reciban de estas personas a quien comunica sus inquietudes.
El suicido es la huida la renuncia a enfrentar una realidad dolorosa, deseperanza total y la dimisión de la persona a buscar el bien que tiene este mundo, donde se realiza el Plan de Dios, para cada ser humano y para su felicidad. De ahí que nuestra actitud debiera ser la de ayudar a estas personas que, considerando erradamente que no hay otras opciones, opten en contra de sí mismas de forma radical y extrema, y no facilitarles que sigan en su error.

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